"No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante."
  • Ernesto Che Guevara

sábado, 13 de febrero de 2010

Camps y el franquismo

Se ha editado para la Comunidad Valenciana una guía divulgativa para los inmigrantes de los cursos de Comprensión de la Sociedad Valenciana que organiza la Consellería de Inmigración desde hace medio año, con el irónico título de Guía de acogida de Inmigrantes, cuyos contenidos ya han sido criticados -y con razón- por la oposición y entidades de Memoria Histórica, pidiendo la retirada del manual. Asimismo, afirman sin precisar los autores, que ha sido elaborado por un "comité de expertos de destacada trayectoria académica" (?).

Dicho documento (de ni más ni menos 150 páginas, y en cuya edición en valenciano se han encontrado errores gramaticales) comprende al final del mismo una sección con los principales acontecimientos históricos de España y la Comunidad Valenciana. En ella se encuentran tópicos claramente franquistas sobre la II República. Según este, la República se caracterizó por la ''quema de iglesias y asesinatos'' que “culminaron con la guerra civil española”'', es decir, se justifica el golpe de estado. La derecha neofranquista no se conforma con esto, sino que además omite vergonzosamente el carácter golpista de la dictadura militar, es más, oculta realmente que fuera una dictadura, pasando de soslayo 30 años de dictadura fascista. Según ellos, en esta fase, España pasó ''por diversas etapas, una larga de hambre conocida como postguerra, otra de apertura internacional, la más importante de desarrollo económico y, finalmente, el tardofranquismo, en el que existieron numerosas movilizaciones para ampliar las libertades políticas” De este modo, llega a insinuar que el franquismo colaboró antes de desintegrarse al establecimiento pacífico de una democracia. Tan pacífico que nunca se abrieron diligencias contra los verdugos que llevaban cuarenta años hostigando cualquier resistencia. Tan pacífico que muchos de sus colaboradores fueron luego garantes del nuevo sistema. Recordemos a Adolfo Suárez, secretario General del movimiento, Fraga, Ministro de información y turismo, etc. Y sobre la quema de iglesias, es un comentario realmente deleznable. Como sabemos los que no nos dejamos influir por esas ideas simplistas que todavía mantienen sus raíces en muchas generaciones, la Iglesia desde el primer momento se opuso frontalmente a la república por el proceso de secularización, de entrega al estado de la Educación y en último término apoyó el golpe de estado calificando la guerra de cruzada. No debe sorprendernos que setenta años después de la victoria del bando fascista, al que se suele llamar eufemísticamente ''nacionalista'' o como decían ellos ''nacional'', el franquismo siga siendo tratado sin justicia. Sigue dividiéndose el panorama político en ''las dos Españas'', cuando en realidad sólo aluden a una, considerando al PP y al PSOE lo mismo, fascistas.
No olvidemos el trato que se ofrece a la comunidad inmigrante, pretendiendo falsificar la historia ya no sólo a los de dentro, sino también a los de fuera, tratando -seguramente- de quitarles las ganas de quedarse en dicho país. Estos ramalazos fascistas no son exclusivos de España, aparecen en Europa con frecuencia en los últimos años. Ponemos como ejemplo el nuevo ''carnet de ciudadano'' que se desea implantar en Francia, el cual ensalza el patriotismo, y cuyo objetivo es que los inmigrantes se denominen ''orgullosos de ser franceses", algo que suponemos no tardará en debatirse en España, que tanto consideran al resto de Europa como modelo a imitar.

El capitalismo va a la deriva y se dirige hacia el fascismo. Hasta ahora han tenido un camino oneroso, después de un siglo lleno de revoluciones. Ahora, como no les frenemos los pies, pretenden volver a las andadas y recuperar el rumbo.