"No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante."
  • Ernesto Che Guevara

jueves, 17 de diciembre de 2009

LA EVOLUCIÓN EN EL COMUNISMO


Realizando un ejercicio de observación tan fácil como el de escudriñar las actividades de una colonia de hormigas, percibí el alto grado de desarrollo que posee su sociedad. Tienen un Estado bien delimitado (colonia) y una sociedad jerarquizada. Se halla en ella la hormiga reina (personificación del Estado, hacia la cual el resto están subordinadas) Dentro de sus súbditos están las soldado, el macho ‘’alados’’ (la hormiga que pone los huevos) y en el escalafón más bajo las hormigas trabajadoras, las que realizan un trabajo más afanoso, que casualmente son hembras estériles, es decir, las menos portentosas. También casualmente, la hormiga reina es la que dispone de mayor tamaño. Algo parecido ocurre con los mamíferos, aunque en este caso los machos disputan casi ininterrumpidamente el poder de perpetuar la manada, lo que les concede unos poderes supremos. Esto no es afán de poder, sino instinto de supervivencia.

Cuando los recursos son limitados y los requisitos para desarrollar la actividad vital sólo permiten el crecimiento en un entorno determinado, se desenvuelve una lucha por integrarse del mejor modo en la comunidad, y ese modo es llevar el timón. Ahí es donde toma el control la selección natural. Dentro de una especie hay ciertas variaciones determinadas por mutaciones que se transmiten genéticamente, si esta variación es beneficiosa, el resto se doblegarán ante ella, lo que justifica estos hábitos. Pero se podrían considerar estos comportamientos atavismos para la especie humana. Por ello, nos compele hablar de las jerarquías, la lucha por el poder y otras relaciones concomitantes a lo largo de la historia.

En la sociedad prístina, el rey absoluto controlaba todos los ámbitos de la vida de los súbditos. Se había impuesto a todos sus contrincantes, y ahora estos, junto al pueblo llano, se postraron ante su cetro, aceptando que era el más fuerte y por tanto era el único que podría guiar a su pueblo por el sendero de la gloria. Para ello reputaron a él y a sus descendientes un poder transmisible sólo a esa casta. No obstante, decidieron ampliar esa casta a héroes de guerra, escribanos, políticos y buena parte de su cohorte.

La fuerza es una variación (alelo) que combinada con variaciones que supongan menos complexión o vigor (recesivas) puede constituir un sujeto que ostente menos atributos de esta índole. Esto unido a que reyes y aristócratas se acomodaran en sus tronos y prerrogativas, ahítos de lujos y pompa, violando las condiciones por las cuales habían sido elevados a tales próceres, hizo que aparecieran los primeros episodios subversivos; Rebeliones de esclavos o campesinos, traiciones, etc.

En esta tesitura, los reyes, se afianzaron al poder estableciendo una serie de cadenas y ligas; Las relaciones del poder, el feudalismo. Enhebradas e inextricables sucesiones de ramas fijadas al robusto tronco bajo el que yacen para su transformación, en lustroso y turgente verraco, las lánguidas ramas, ávidas de una sola yarda bajo la que extinguir su extenuante maridaje. Pero cometieron un error; Renunciar a esta misma autoridad. Así, en un nuevo clima de revueltas, coincidiendo con el auge del comercio, facilitado por las concesiones de los reyes de nuevas magistraturas, como las de gobernador o alcalde, propiciaron el florecimiento de la ilustración ya no sólo entre los privilegiados, sino gracias a la audacia de los habitantes de las ciudades; La burguesía. Ahora se cuestionaba la autoridad hereditaria.

La autoridad estaba legitimada por la dialéctica. Para llegar a ella era necesaria la inteligencia, otro carácter genético. Puesto que la inteligencia en la coyuntura mercantilista facilitaba el enriquecimiento, se estableció un requisito para acceder a los puestos de alto calado; La riqueza. Así surgió la democracia burguesa por sufragio censitario. La fortaleza fue subrogada a la inteligencia y más tarde el embuste. Pero el poder arraigó hasta entumecer en la piel del burgo con una incidencia inusitada, hasta remitirlo a instituciones antes recusadas con vívida determinación, como la Iglesia, para mantener a la prole engatusada con ideas de paraísos lúbricos, de vírgenes de lívido incansable, de hombres zalameros de nimbo flamígero.

Al ser el poder, ahora de estrecho ligazón con la riqueza, y la riqueza transmisible por herencia, las generaciones siguientes no necesitaron ningún tipo de aptitud. La inteligencia se extendió y nuevas confabulaciones dieron a la luz la ideología que estaba llamada a revelar el Estado postrer y zafar al pueblo de las reminiscencias de la naturaleza y los engaños del hombre depredador.

El comunismo y por extensión el Movimiento Obrero, que es necesario sublimar, hicieron ostensible la idea de libertad inherente al ser humano. Las nuevas oleadas de revolución en cambio, sólo trajeron la igualdad de condiciones para desenvolver la chalanería, el individualismo, el engaño, la competitividad fraudulenta y todo tipo de tretas para llevar a cabo la existencia, que al fin y al cabo es un remate de la figura de macho dominante de los mamíferos. Esto no es un juego.

De este modo tan sucinto he sintetizado lo que llamo socialismo evolutivo, es decir, lo que tenemos que fijar de objetivo con nuestra lucha; La evolución de la especie a un estadio social desjerarquizado. Cualquier variedad que la naturaleza nos ponga a disposición (inteligencia, carisma, laboriosidad, dicción, disposición, deferencia, solidaridad, etc.) nos sirve para llevar a cabo esta empresa, se complementan pues, en cada individuo y en la colectividad.

Así pues, todos estos caracteres proliferarán, mientras que otros como la iniquidad o la intolerancia desaparecerán por el rechazo y la exclusión a las que serán sometidas. Sólo de este modo alcanzaremos la verdadera democracia, y debatiremos posibles disensiones en igualdad.

CONCLUSIONES

La sociedad primera era simplemente la traslación de la autoridad del reino animal al humano. Puesto que el ser humano se adapta a casi cualquier entorno y su alimentación es variada, la lucha por la supervivencia queda obsoleta, en cambio sigue vigente, ante lo cual los seres humanos permiten ser gobernados mediante unos requerimientos como si de un acuerdo se tratara.
Cuando el acuerdo se rompe, se produce una revolución. Pero suele ocurrir que, tras claudicar el enemigo, los propios revolucionarios, baluartes del cambio, se asientan en el poder, y los requerimientos o cláusulas de un nuevo acuerdo van intrincándose para que sea más difícil enfrentarse a ellos. Estos requerimientos van siendo más exigentes cuando se incumplen.

*En la primera fase (monarquía absoluta) se incumple la cláusula de fuerza bruta
*En la segunda fase (monarquía feudal) se incumple la cláusula de ejercicio de poder
*En la tercera fase (democracia censitaria) se incumple la cláusula de inteligencia

En cambio, en la última fase, con la teórica extensión de las libertades a todos los sectores, ha ocurrido un hecho revelador; La ampliación de la lucha indiscriminada del mercado, no sólo es una mejora, sino un retroceso. Ahora todos combatimos abigarradamente por el poder, como el macho guepardo por copular con la hembra.

Por tanto, el Estado último, comprende parte de las distintas ideologías que nacieron para eliminar la autoridad imperante en aquel momento, es decir, esta ideología resultante es acumulativa y progresiva, y como un rompecabezas, hemos desembrozado el sendero que lleva a su conclusión, que bien puede llamarse comunismo.

Ahora, sólo quedan dos caminos por seguir: La evolución o dar otra vuelta al círculo.


APÉNDICE

Este artículo fue escrito hace algunos meses bajo el nombre de '' El socialismo evolutivo'' con algunas modificaciones en el propio contenido. Se podría y debería eliminar la misma denominación de socialismo evolutivo por poder dar lugar a equívocos. Todo lo que está enunciado es compatible con el comunismo y está implícito en la teoría del comunismo. Palabras textuales de Engels: ''Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana'' El contenido se podría desglosar en que, las potencias burguesas, bajo la égida del progreso y la propaganda anticomunista tachándolo de ''anticuado'' ofrecen la competencia más deshumana y sangrante más propia de los animales y sus instintos