"No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante."
  • Ernesto Che Guevara
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domingo, 29 de abril de 2012

El avance del fascismo en tiempos de crisis


Vivimos en unos tiempos muy agitados y convulsos. Las formas sociales y políticas que conocemos van cambiando a una velocidad apresurada. Es ineludible el preguntarse si dentro de treinta o cincuenta años, cuando las formas que ahora se perfilan estén consolidadas, cómo verán los estudiosos de historia el proceso que se está gestado. Hay muchas similitudes, y muchos que dice que estamos pasando a una especie de fascismo. Sin embargo para ser rigurosos, científicos, ello sería errar en algunos puntos. Las condiciones no eran las mismas en los años veinte del pasado siglo, ni la concienciación social. No digo que no nos aproximemos a un sistema riguroso y opresivo, pero no exactamente a un fascismo.

Hacia los años treinta del siglo veinte, el mundo vivía la gran depresión. Grandes masas de trabajadores se hallaban sin empleo, en el llamado ejército industrial de reserva. El auge del marxismo causaba terror entre la clase empresarial, consciente de que los éxitos de la joven Unión Soviética, cuya economía crecía vertiginosamente durante los años de mayor padecimiento en el mundo occidental, pudiera animar a un proletariado leído y concienciado. Surgieron por ello varias propuestas para atajar el descrédito que sufría el capitalismo sin mellar sus bases; una de ellas fue la que aplicó Roosvelt en Estados Unidos, el New Deal, que destinó gran cantidad de recursos en obras públicas para combatir el desempleo, al tiempo que intervenía en la economía y dictaba leyes que protegían la libertad de sindicación y huelga, como la Ley nacional de relaciones laborales de 1935. Todo ello dio un alivio al sistema que hacía algunas concesiones al combativo proletariado dando una imagen además de relajación y humanización.  Por algo se dice ‘’los derechos no se regalan, se conquistan’’. 

Otra vertiente de esta renovación del capitalismo fue el llamado fascismo. El fascismo revestía su iconografía de símbolos tradicionales de la izquierda: el rojo y el negro (nazismo), el mono azul del obrero (falangismo). Además su ideología estaba tapizada con un cierto cariz obrerista: Sindicato Vertical en España, que agrupaba a obreros y empresarios en pos de la paz social en una suerte de corporativismo gremial, crítica del nazismo al capitalismo liberal representado por la figura del banquero judío, que concentraba el odio y la aversión hacia los judíos y no hacia la clase capitalista, etc.  

Se puede decir que el fascismo era obrerista en su cobertura, integrador de la clase obrera en sus ideas, puesto que toda la sociedad debía colaborar a favor de un objetivo común, la grandeza de la patria, de la que participaban todos orgullosos de su lugar como piezas distintas en un engranaje. Por supuesto con este embozo el capitalismo no se veía obstaculizado y continuaba la acumulación de plusvalía.
En la actualidad tenemos una crisis, como la de 1929, pero como ya he dicho la sociedad es distinta. Vivimos en un mundo unipolar en el que la forma de ejecutar las políticas económicas es la misma en todos los países. No hay alternativa ni modelos que puedan resultar atractivos a los trabajadores. 

Denostado el comunismo, el socialismo real, a través de una campaña de difamación y tergiversación de la historia, no hay espejo ideológico en el que verse reflejado. Por tanto no hay necesidad de incluir a la clase obrera, de darle comodidades para paliar su decreciente situación.  La televisión, potente sedante, se encarga de sugerir al sujeto del siglo XXI qué debe anhelar y qué necesita. El nuevo sistema, nada ajeno al capitalismo, no es obrerista como el fascismo, sino que vilipendia, responsabiliza al obrero, le hace permanecer cabizbajo con un sentimiento de vergonzosa culpa para seguir fustigándole por sus pecados, le hace creer que ha cometido un desfalco estos pasados años al mejorar su condición de vida y hacerla más desahogada.

No vemos en la burguesía ni sus portavoces más que alocuciones a favor del ahorro, del sacrificio necesario, del dispendio realizado en momentos anteriores. Estos gestores aseveran que se ha vivido por encima de las posibilidades que correspondían. Como un niño que ha roto un jarrón, ahora le incumbe al adulto engomar todos los fragmentos rotos y amonestar a su subordinado.

Por ello digo que no vivimos en un fascismo a la manera de hace un siglo. Aunque su objetivo es el mismo, perpetuar el capitalismo, no lo son sus formas ni la sociedad que lo da a luz. Mientras que el fascismo lustraba su avasallamiento con los cálidos barnices del populismo, el capitalismo globalizado descarga sus culpas hacia una clase obrera inmóvil.




miércoles, 2 de diciembre de 2009

Karl Heinrich Marx (Tréveris, 5 de mayo de 1818 – Londres, 14 de marzo de 1883)


Nació el 5 de mayo de 1818 en Tréveris (Alemania). Fue el segundo de los ocho hijos de un abogado judío liberal, que se convirtió al protestantismo con toda la familia. Cursó estudios en el gimnasio jesuita de Trier y posteriormente en las universidades de Bonn, Berlín y Jena. En el año 1842 se publicó un artículo suyo en la Rheinische Zeitung de Colonia, convirtiéndose algún tiempo después en jefe de redacción. Tuvo problemas con las autoridades por las críticas que realizó sobre las condiciones sociales y políticas, en sus artículos periodísticos y fue obligado a dejar su puesto en el rotativo en 1843. Se casa con Jenny von Westphalen y en 1844. Se traslada a París de donde es expulsado y se establece en Bruselas donde traba una amistad que dura toda la vida con Federico Engels. Intercambiaron pensamientos y opiniones, llegando a la conclusión de que ambos tenían la misma concepción sobre la naturaleza de los problemas revolucionarios. Trabajaron juntos en el análisis de los principios teóricos del comunismo y en la organización de un movimiento internacional de trabajadores dedicado a la difusión de aquéllos. Escriben La Sagrada Familia (1845) y La Ideología Alemana (1845-1846) contra Feuerbach y los hegelianos de izquierda por idealistas. Organiza y dirigire una red de grupos llamados Comités de Correspondencia Comunista, establecidos en varias ciudades europeas. Dos años después, Marx y Engels recibieron el encargo de elaborar una declaración de principios que sirviera para unificar todas estas asociaciones e integrarlas en la Liga de los Justos (Liga Comunista),así nació el Manifiesto Comunista. Las proposisicones centrales del Manifiesto, aportadas por Marx, constituyen la concepción del materialismo histórico, concepción formulada más adelante en la Crítica de la economía política (1859). En estas tesis, se presenta el sistema económico dominante en cada época histórica, por el cual se satisfacen las necesidades vitales de los individuos. Ésta determina la estructura social y la superestructura política e intelectual de cada periodo. Así, la historia de la sociedad es la historia de las luchas entre los explotadores y los explotados. Tras la publicación del Manifiesto, estallaron procesos revolucionarios (las revoluciones de 1848) en Francia, Alemania y el Imperio Austriaco y fue expulsado de Bélgica. Regresó a París y después a Renania. Fundó y editó en Colonia una publicación comunista, la Neue Rheinische Zeitung (Nueva Gaceta Renana), y colaboró en actividades organizadoras de agrupaciones obreras. En 1849 fue arrestado y juzgado bajo la acusación de incitar a la rebelión armada. Fue absuelto, pero le expulsaron de Alemania y se cerró la revista. Algún tiempo después las autoridades francesas también le obligaron a abandonar el país y se trasladó a Londres, donde permaneció el resto de sus días. Elaboró varias obras que fueron constituyendo la base doctrinal de la teoría comunista, entre ellas se encuentra su ensayo más importante, El capital (volumen 1, 1867; volúmenes 2 y 3, editados por Engels y publicados a título póstumo en 1885 y 1894, respectivamente), un análisis histórico y detallado de la economía del sistema capitalista, en el que desarrolló la siguiente teoría: la clase trabajadora es explotada por la clase capitalista al apropiarse ésta del 'valor excedente' (plusvalía) producido por aquélla. Su segunda obra, La guerra civil en Francia (1871), analizaba la experiencia del gobierno revolucionario francés (la Comuna de París), establecida en esta ciudad durante la Guerra Franco-prusiana. Interpretó su creación y existencia como una confirmación histórica de la necesidad de que los trabajadores tomen el poder mediante una insurrección armada y destruyan al Estado capitalista. Desarrolló la teoría en Crítica del programa de Gotha (1875) en los siguientes términos: "Entre los sistemas capitalista y comunista se encuentra el periodo de transformación revolucionaria de uno en otro. Esta fase corresponde a un periodo de transición, cuyo estado no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado". Además escribió crónicas sobre acontecimientos sociales y políticos para periódicos de Europa y Estados Unidos, entre ellos varios artículos sobre las 'revoluciones liberales' en España y en la América hispana. Trabajó como corresponsal del New York Tribune desde 1852 hasta 1861 y escribió varios artículos para la New American Cyclopedia. En 1852 se disolvió la Liga Comunista y contactó con cientos de revolucionarios a fin de crear otra organización de la misma ideología. Sus esfuerzos y los de sus colaboradores culminaron en 1864 con la fundación en Londres de la I Internacional. Pronunció el discurso inagural, escribió sus estatutos y posteriormente dirigió la labor de su Consejo General (órgano directivo), superando las críticas del grupo seguidor de Mijaíl Bakunin, de carácter anarquista. Cuando se eliminó la Comuna parisina, en la que habían participado miembros de la I Internacional, la influencia de esta organización disminuyó y recomendó trasladar su sede a Estados Unidos. En los últimos años de su vida luchó contra las dolencias físicas que le impedían trabajar en sus obras políticas y literarias. Falleció el 14 de marzo de 1883.

  • En esta sección biográfica se pretende que los camaradas lectores de este blog conozcan un poco más a los personajes más destacados de la historia del comunismo, por orden cronológico y comprendan mejor su trayectoria e ideas. Animo a que saquen sus propias conclusiones y las compartan.