"No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante."
  • Ernesto Che Guevara

jueves, 19 de septiembre de 2013

El imperialismo estadounidense, impunidad y mentira



Recientemente, el embajador especial de Estados Unidos ha dicho que el presidente sirio Bashar al Assad “debe ser juzgado por crímenes de guerra”.  El presidente de Estados Unidos Barack Obama, refiriéndose a la posible intervención en Siria so pretexto del uso de la República Árabe Siria de gas sarín sobre población civil y cuya autoría no ha podido ser demostrada ha definido a Estados Unidos como “el ancla de la seguridad global”, confesando que “la carga del liderazgo puede ser muy pesada, pero el mundo es un lugar mejor porque la hemos sobrellevado”. 




Durante la Guerra de Vietnam entre 1961 y 1971, Estados Unidos roció desde sus aeronaves de manera sistemática el territorio indochino con potentes agentes herbicidas y defoliadores denominados “Agente Naranja”. El uso del Agente Naranja tenía como objetivo deforestar la frondosa selva vietnamita para así descubrir a las tropas enemigas, que se movían con gran desenvoltura por ella usando las tácticas de guerrilla. El resultado fue una importante desertización, la destrucción de millones de hectáreas de cultivo y la muerte de cientos de miles de personas. Las secuelas del vertido de dichos gases aún perduran. Diez mil niños nacen al año con malformaciones derivadas del agente naranja, mientras que muchas personas siguen muriendo de cáncer provocado por dicho agente tóxico.

En 2005 se emitió en la cadena pública italiana Radiotelevisione Italiana (RAI) un documental titulado “Faluya, la matanza escondida”. En él se asegura que durante el asalto a la ciudad iraquí de Faluya en 2004, se usó fósforo blanco, un agente  químico incendiario que provoca quemaduras graves. Según la narración esa sustancia  “quema los cuerpos, los disuelve hasta los huesos, dejando intactas las ropas”. Un ex marine relató así su experiencia: “Vi los cuerpos calcinados de mujeres y niños, el fósforo blanco estalla en forma de nube y quien se encuentra en un radio de 150 metros no puede salvarse”. El diario Washington Post también informó sobre el uso de la sustancia. 

Pero el uso de agentes químicos no es la única violación de derechos humanos de la que se puede acusar a Estados Unidos en los últimos años. El encarcelamiento de cientos de presos en la base de Guantánamo, los cuales llevan una década sin ser sometidos a juicio, con vigilancia constante y aislamiento perpetuo continúa a pesar de las promesas electorales de Obama. Diversos agentes del FBI presentaron en 2004 informes denunciando abusos a los reos en la base estadounidense. Algunas de estas torturas consisten en el ahogamiento, introducción de agua en las vías respiratorias, privación de sueño, interrogatorios de veinte horas diarias durante cincuenta días, etc. 

En el campo de batalla, la administración Obama es pionera en el uso de drones, aviones no tripulados con control remoto que usa en Afganistán, Pakistán y Yemen que se usan en operaciones contra líderes de Al Qaeda pero que suelen provocar un importante número de víctimas civiles.  El Buró de Periodismo de Investigación, una asociación no gubernamental de periodistas ha publicado informes en los que se estima que Obama habría aprobado 312 ataques con drones en Pakistán que habrían causado más de 3.500 muertos entre los cuales la cifra de civiles sería de entre 411 y 844, de ellos 197 niños.

No es cuestión de extenderse, puesto que existen kilómetros de pruebas que acusan a Estados Unidos y a la mayor parte de sus dirigentes de crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. Pero ninguna nación extranjera ni organismo de arbitraje como la ONU ha impuesto un bloqueo comercial, ni ha impuesto una zona de exclusión aérea (como en el caso de Libia, lo que se acabó demostrando como una excusa para efectuar ataques aéreos indiscriminados, tanto contra objetivos militares como civiles, lo que destruyó al país más próspero del continente africano), ni ha sentado en el banquillo a sus responsables (sí en cambio lo ha hecho contra los líderes de los países afrentados y colonizados, Saddam Hussein, muerto en la horca y Muamar Gadafi, asesinado en un bárbaro bombardeo planeado por el servicio secreto francés). 

La ONU y el Tribunal Penal Internacional no son más que vulgares títeres del decrépito Imperio Estadounidense, que necesita de grotescos montajes y pretextos espurios para satisfacer los intereses de su rapaz industria armamentística e iniciar una aventura bélica mientras su pueblo malvive en parques de caravanas, tiendas de campaña e incluso túneles. Este es el verdadero liderazgo de Estados Unidos, un liderazgo que no se puede cuestionar, los misioneros de una democracia panacea de todos los males cuyo evangelio ha de ser comunicado a todos los gentiles. El Espíritu Santo de la buena nueva del capitalismo neocon  multiplica los panes y los peces a los jilgueros de su canto celestial, los tiburones de Wall Street, los gerifaltes de los Partidos Republicano y Demócrata y los medios de comunicación que se unen a su comparsa, mientras que el pueblo ha de conformarse con las migajas de la bacanal, que no es sino el ser catequizados con su chovinismo, sus ansias de dominación mundial, para que así ellos se sientan parte de ese pueblo elegido, cuando son parte de los excluidos.

FUENTES
http://www.elpuercoespin.com.ar/2013/03/09/drones-obama-y-sus-asesinatos-a-control-remoto-por-david-bollero/