"No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante."
  • Ernesto Che Guevara

lunes, 8 de abril de 2013

Pablo Iglesias - Abolición de clases*



La ilustración del Pueblo. Madrid, 10-I-1897

Esta es la aspiración fundamental del socialismo, que al realizarse pondrá término a las luchas  entre los hombres, garantizará a todos medios de vida y hará surgir, por consiguiente, una verdadera civilización
Sin embargo de querer esto, abundan los que acusan al socialismo de predicar la lucha de clases y atizar en los proletarios el odio hacia los ricos.

Tres clases de individuos formulan esta acusación: los que de mala fe combaten el socialismo: los que, haciéndolo de buena fe, no tienen mejor argumento que oponerle, y los que creen sinceramente que predica aquella lucha.

A los primeros no hay que hacerles caso; los otros merecen que se les conteste.
Si los socialistas predicasen la lucha de clases, no tendrían por qué criticar el régimen social en que vivimos, ni tampoco se molestarían en trabajar por su desaparición.

En la actual sociedad la lucha de clases existe, como existió en las sociedades anteriores. El antagonismo de intereses, que es el engendrador de esta lucha, persiste aún, y sobre él gira la sociedad burguesa o capitalista.

La forma en que hoy se realiza la producción ¿responde al interés general?, ¿sirve para que todos puedan satisfacer sus necesidades? No. Como los medios que sirven para producir están en manos, no de toda la sociedad, sino de una parte de ella – la más pequeña, por cierto-, esa fracción de la sociedad úsalos como a su particular interés conviene. 

Y no se diga que tal modo de proceder se oponen o deben oponerse los Gobiernos en nombre y representación de todos los ciudadanos, porque tal objeción carece de base.

Si aquella minoría es dueña de todos los medios de producción, de toda la riqueza social,  dueña ha de ser necesariamente de todos los Poderes, y, por tanto, el legislativo hará las leyes que a ella le convenga, el judicial estará por completo a su servicio, el militar no hará más que lo que a ella le mande, el eclesiástico la escudará con su influencia moral, y el gubernativo la obedecerá ciegamente. 

Nada pueden argüir contra lo dicho las diferencias que existen entre los individuos de la clase que monopoliza la riqueza: esas luchas y diferencias, nacidas de que los intereses de esos individuos tampoco son armónicos entre sí, podrán alterar la fuerza de dicha clase y hacer que en ella imperen hoy unos elementos y mañana otros; pero no niegan el dominio de la misma sobre los demás ciudadanos. 

¿Quiénes constituyen hoy los Parlamentos o la casi totalidad de éstos? Propietarios territoriales, fabricantes, propietarios de minas, industriales y otros individuos que, sin pertenecer a esas categorías, son, sin embargo, defensores de todas ellas.
¿Quiénes forman el Poder ejecutivo? Hombres que proceden de la minoría privilegiada.
¿De dónde sale el personal de la magistratura? De esa misma minoría.
¿Y los jefes de toda fuerza armada? De ahí también.
¿Y los encargados de mantener las preocupaciones religiosas? Del mismo grupo. 

Luego si una parte de la sociedad es dueña de todos los medios de producción, y por ende de todos los Poderes, que ha creado para su sostén y defensa, ¿en qué situación estará con respecto a ella la otra parte, la más numerosa? Necesariamente en situación inferior, dependiendo de ella y a ella sometida. Careciendo de medios para producir (instrumentos de trabajo y materias primas) lo que a su existencia es preciso, verse obligada a ir en busca de la que los posee y ofrecerse a ella en las condiciones que quiera tomarla.
El hecho de que se rindan los que nada tienen a los que todo lo acaparan, y de que éstos lo empleen en las industrias que explotan, ¿indica que los intereses de los unos y de los otros sean armónicos? No. Lo que eso revela es la existencia de dos clases, dominadora la una, dominada la otra. Y cuando esto existe, la lucha, ya encubierta, ya declarada, pacífica o violenta, según las diversas circunstancias en que se hallen los combatientes, es inevitable, es fatal.

Tal es la situación presente en España y en todos los países donde el régimen del salario impera.
Y lo que ante ella hace el socialismo no es predicar la lucha de clases, que ya existe, y que él pretende abolir para dar a la Humanidad la armonía y la paz que todavía no ha disfrutado, sino reconocer que esa lucha existe y aconsejar a los proletarios la constitución de un partido que defienda sus intereses, opuestos totalmente a los de la clase explotadora. 

Se equivocan, pues, lastimosamente los que dicen que el socialismo predica la lucha de clases.
Esa lucha, negada por los teóricos de la burguesía, fue progresiva un tiempo, y hoy es la causa de los males que afligen a la casi totalidad de los humanos. Y por eso, el socialismo no trabaja por que prosiga, sino por que desaparezca; no predica ni puede predicar la lucha de clases; predica, sí, y la obtendrá, socializando los medios productivos, la abolición de clases.

Escritos de Pablo Iglesias



Asalto a los Cielos publicará desde hoy y de forma esporádica escritos de Pablo Iglesias, fundador del PSOE, partido que emergió en 1879 como respuesta a la clase obrera ante los retos que el capitalismo industrial le imponía y la esclavitud a la que le sometía. El capitalismo ha evolucionado, pero las circunstancias que hicieron necesaria la aparición del partido obrero hoy se mantienen; la necesidad de la emancipación de la clase obrera, la abolición de las clases y de la explotación del hombre por el hombre, la propiedad social de los medios de producción, metas que a día de hoy no persigue el PSOE, siglas que han perdido su valor y han sido ultrajadas por los representantes de uno de los dos cartuchos del capitalismo, que, cobijados en unas siglas, pretenden hacer pasar la pluralidad de partidos por pluralidad de opiniones y opciones que satisfagan a todos. Pablo Iglesias, independientemente de su trayectoria posterior, fue el fundador del primer partido marxista en España. Sus escritos han sido silenciados y se encuentran bajo llave, como todos los escritos que puedan subvertir el capitalismo, siendo la censura en el capitalismo el silenciamiento de las ideas ``peligrosas´´. No hemos encontrado otros sitios en internet que pongan a disposición de los lectores estos escritos. Nuestro objetivo es abrir una vía hacia la historia, la reflexión y el debate, porque por muchos obstáculos que pongan la verdad ha de prevalecer.


lunes, 25 de marzo de 2013

El imperialismo europeo vs. La América de los pueblos





La Revolución Bolivariana no es sólo el proceso que abrió en Venezuela Hugo Chávez en 1998 con el Movimiento Quinta República, luego Partido Socialista Unido de Venezuela. La Revolución Bolivariana tiene sede en Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Paraguay  pero también en Cuba, uno de sus inspiradores pero también coordinador de un movimiento regional que incluye las ansias de sacudirse el yugo imperial, una gobernabilidad conjunta, un modelo económico distinto al neoliberal que triunfa en Europa, mayor participación democrática, reforzar las raíces, las características culturales mutuas.  Existen muchas organizaciones que se atribuyen el mérito de ser canalizador de los intereses de países muy distintos, intereses muchas veces contradictorios, de lenguas distintas, religiones y razas. La Unión Europea se reivindica como un proyecto común que viene a continuar el legado del Imperio Romano, Carlomagno o el Sacro Imperio. Creen tener la misión mesiánica de reunificar Europa y a través de ello guiar al mundo en el respeto de los derechos humanos, la libertad de conciencia y la pluralidad ideológica. La caída del Muro de Berlín y la ''reunificación'' se ha visto como un hito. El desmembramiento del Bloque Socialista supuso el fin de la división de Europa, el fin del mundo bipolar en el que dos superpotencias controlan los destinos de un continente en pos de sus propios intereses. Esto es sólo una prueba más de que la arrogancia de Europa, su mentalidad imperial, su presunción, no le permite depender de otros países, sino que es ella la que debe controlar los destinos de las naciones. Se intenta demonizar a la República Democrática Alemana por la erección del Muro de Protección Antifascista. Lo que se oculta es que la Alemania Federal nunca reconoció realmente a su vecino. Las provocaciones y coacciones fueron numerosas.




 

 Carteles electorales de los dos principales partidos alemanes, partido Socialdemócrata (SPD) y Partido democristiano (CDU), ambos llamando a fagocitar Alemania del Este y a recuperar otros territorios como Gdansk y Kaliningrado (Königsberg), algo que nos retrotrae al expansionismo nazi. 
 

 Pues bien, las políticas de la Unión Europea se han centrado en la devaluación de derechos sociales y laborales. Para ello han aprovechado la crisis de la deuda. El Deutsche Bank es uno de los principales acreedores de los bancos griegos. Los bancos griegos no pueden pagar esa deuda y por eso amenazan con quebrar. El 40% de la deuda de España es de bancos franceses y alemanes a través de empréstitos. Merkel se apresura a pedir que inyecten cantidades millonarias a los bancos para que estos puedan pagar a sus acreedores teutones. Esos ``rescates´´ se pagan con los impuestos del contribuyente, sin que los beneficios de los bancos se distribuyan equitativamente. Tenemos pues, gobernantes que se convierten en defensores de los bancos y luchan por los intereses de la burguesía de sus respectivos países en contra de los intereses del común de los ciudadanos europeos, algo que contrasta con la confraternización presente en los procesos de América. Tenemos también que se aprovecha con oportunismo la situación para aplicar medidas a favor de la ``devaluación competitiva´´ de los salarios.  ¿Qué quiere decir esto? La plusvalía es la diferencia entre lo que el patrón necesita para comprar la maquinaria y la fuerza de trabajo y el trabajo excedente, el trabajo que va más allá del trabajo necesario del obrero. Esto genera el beneficio. Una parte del trabajo del obrero no es remunerado. La ``devaluación competitiva´´ no es más que el aumento de la plusvalía a través del aumento de la jornada de trabajo, lo que se llama ``plusvalía absoluta´´. Estas medidas intentan incrementar la tasa de ganancia del patrón y no mejorar las condiciones del obrero, que al contrario, se endurecen. Buscan competir con países como China para vender los productos baratos al extranjero, no para el autoconsumo. No les interesa que los propios obreros europeos consuman, estos son sólo un vehículo para el enriquecimiento de las élites. La Europa de las naciones es la Europa de los banqueros, la Europa de los capitalistas, unos capitalistas que lejos de encerrar sus diferencias en un proyecto común se enfrentan como perros de presa, y como vemos, es el Imperialismo Alemán el que está triunfando en esta contienda. Al contrario que esta Europa de intereses pecuniarios América nos alienta a construir un mundo basado en el humanismo, la solidaridad  y la sostenibilidad.